Plumbopolítica: administrar dejando caer

 


Plumbopolítica: administrar dejando caer

Hacia una nueva gramática del poder territorial

En las últimas décadas, el pensamiento crítico ha producido diversas lentes analíticas para comprender las formas contemporáneas del poder. Algunas de las más influyentes han surgido desde la filosofía política europea y africana, particularmente aquellas que analizan cómo los sistemas institucionales administran la vida, el abandono y la muerte en los territorios. Sin embargo, los procesos sociopolíticos actuales —especialmente en contextos latinoamericanos— revelan que existen dinámicas de gobierno que no pueden explicarse plenamente desde estas categorías.

En este horizonte conceptual surge la plumbopolítica, una gramática analítica que busca interpretar una forma específica de ejercicio del poder: administrar mediante la omisión estructural, dejando caer las responsabilidades institucionales sobre los territorios y sus poblaciones.

El término proviene de una imagen técnica sencilla pero profundamente reveladora: la plomada, herramienta tradicional utilizada en la ingeniería y la construcción para verificar la verticalidad. Su funcionamiento consiste en dejar caer un peso desde arriba hacia abajo para establecer una línea de referencia. La plumbopolítica toma esta metáfora material y la traslada al campo de la teoría política: describe un modelo de gobierno que opera verticalmente, donde las decisiones o las ausencias institucionales descienden desde los niveles superiores del poder hacia los cuerpos sociales y territoriales.

No se trata únicamente de abandono estatal. Tampoco es una simple forma de negligencia administrativa. La plumbopolítica sugiere algo más complejo: una forma sistemática de gestión donde el poder se ejerce permitiendo que los efectos de la omisión estructural se desplomen sobre las poblaciones.


Entre la biopolítica y la necropolítica

Para comprender el alcance de este concepto es necesario situarlo en diálogo con dos referentes fundamentales del pensamiento contemporáneo.

El filósofo francés introdujo el concepto de biopolítica para describir la forma en que los Estados modernos comenzaron a administrar la vida de las poblaciones. En este marco, el poder ya no se limitaba a prohibir o castigar; su función principal consistía en gestionar procesos vitales como la salud, la natalidad, la mortalidad o la seguridad social.

Posteriormente, el filósofo camerunés desarrolló el concepto de necropolítica, ampliando el análisis hacia contextos donde el poder no solo administra la vida sino que decide sobre la muerte. En su perspectiva, las estructuras políticas contemporáneas establecen espacios donde ciertas poblaciones son expuestas deliberadamente a la precariedad extrema, la violencia o la desaparición social.

Ambos enfoques constituyen contribuciones fundamentales para comprender las formas modernas de gobierno. Sin embargo, también presentan limitaciones cuando se aplican a ciertos contextos territoriales, especialmente en regiones donde el poder no se manifiesta necesariamente a través de la gestión directa de la vida ni mediante decisiones explícitas sobre la muerte.

En muchos casos, lo que predomina es una política de la omisión estructural.


El sesgo del poder visible

Una de las limitaciones analíticas presentes en parte de la literatura sobre biopolítica y necropolítica es su tendencia a privilegiar las formas visibles o explícitas del poder.

En la biopolítica, el poder aparece como administración activa de la vida; en la necropolítica, como decisión soberana sobre la muerte. Sin embargo, numerosos territorios contemporáneos —particularmente en América Latina— están atravesados por dinámicas donde el poder no se ejerce necesariamente mediante intervención directa.

Por el contrario, el poder opera a través de la inacción sistemática.

Carreteras que nunca se construyen, sistemas de salud que colapsan lentamente, políticas públicas que se anuncian pero nunca se implementan, territorios donde la institucionalidad se retira gradualmente dejando vacíos de gobernanza. En estos casos, el ejercicio del poder no consiste en decidir activamente sobre la vida o la muerte, sino en permitir que los procesos sociales se precipiten sin mediación institucional.

Es precisamente en ese punto donde emerge la plumbopolítica como lente analítico complementario.


La lógica vertical del abandono

La plumbopolítica describe un tipo de poder vertical que se ejerce por gravedad institucional.

Así como la plomada cae inevitablemente hacia abajo, las decisiones —o la ausencia de decisiones— adoptadas en los niveles superiores del sistema político terminan impactando de forma directa sobre las comunidades territoriales. Sin embargo, este impacto no ocurre mediante acciones explícitas sino a través de procesos de abandono estructural progresivo.

En este modelo, la gobernanza no se caracteriza por el control total ni por la eliminación directa, sino por algo más sutil: dejar que los problemas se profundicen hasta que los territorios absorban las consecuencias por sí mismos.

La plumbopolítica, por tanto, no reemplaza los conceptos de biopolítica o necropolítica. Más bien los amplía, al incorporar una dimensión analítica frecuentemente invisibilizada: el poder de la omisión institucional.


Un lente para los territorios contemporáneos

La utilidad de la plumbopolítica se vuelve particularmente evidente al analizar dinámicas territoriales donde el Estado mantiene presencia formal pero reduce progresivamente su capacidad real de intervención.

En estos contextos aparecen fenómenos como:

  • zonas de abandono institucional prolongado
  • periferias urbanas donde la infraestructura se deteriora sin respuesta estatal
  • territorios rurales donde la ausencia de servicios públicos produce ciclos estructurales de precariedad
  • regiones donde las economías ilegales ocupan los vacíos de gobernanza

En todos estos casos, el poder no actúa únicamente regulando o eliminando poblaciones, sino permitiendo que las condiciones estructurales se deterioren hasta producir nuevas formas de control social indirecto.

La plumbopolítica permite interpretar estas dinámicas como un dispositivo de poder basado en la caída progresiva de la responsabilidad institucional.


Hacia una gramática territorial del poder

En un momento histórico marcado por crisis de gobernanza, desigualdades espaciales y transformaciones profundas en la relación entre Estado y territorio, resulta necesario ampliar los marcos analíticos disponibles.

La plumbopolítica propone precisamente eso: una nueva gramática para leer los procesos contemporáneos de administración territorial.

No busca reemplazar las categorías existentes, sino dialogar con ellas y ampliarlas, reconociendo que el poder no siempre se ejerce a través de la acción directa. A veces, el poder se manifiesta en su forma más silenciosa: la decisión de no intervenir.

Comprender esa lógica resulta fundamental para interpretar las dinámicas políticas que atraviesan hoy numerosos territorios del mundo, especialmente aquellos donde la gobernanza se redefine a través de la distancia, la omisión y el abandono estructural.

En esos espacios, el poder no gobierna necesariamente administrando la vida ni decretando la muerte.

Gobierna dejando caer.


Referencias

Foucault, M. (2007). Nacimiento de la biopolítica: Curso en el Collège de France (1978–1979). Fondo de Cultura Económica.

Foucault, M. (2008). Seguridad, territorio, población: Curso en el Collège de France (1977–1978). Fondo de Cultura Económica.

Mbembe, A. (2011). Necropolítica. Melusina.

Mbembe, A. (2016). Políticas de la enemistad. Ned Ediciones.


Escuela Epistolar Fogones y Tulpas
Centro de Pensamiento Territorial Latinoamericano












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